Ebria de tinta y belleza,
el deseo a las letras perdidas se ha secado.
Perdida entre las sombras de lo ajeno
y pidiendo al olvido regresar.
Buscando lo imperdonable
para poder seguir viviendo,
bebiendo ron de entre los muslos de la noche.
Así es como recibo esta soledad.
Daniela Mendoza





